domingo, 9 de marzo de 2008

Capileira, Refugio del Poqueira.


Despues de aparcar el coche nos dirigimos a la salida del pueblo donde podemos ver las últimas casas rurales, dirección del barranco del Poqueira





Esta es la central electrica del Poqueira, comienzo de la ascensión al refugio por una estrecha vereda y un bonito paisage en todo el camino




Este es un plano informativo de la ruta donde podemos ver el recorrido.




Esto es un corral para el ganado que nos encontramos por el camino.




Pequeños riachuelos que nos vamos encontrando en toda la subida.




Seguimos la ascensión para dejar atras el ultimo corral, el dia claro y despejado nos ameniza el paseo






Aqui podemos ver el Pico del Veleta dirección al refugio.



Este bonito refugio se encuentra enclavado en la falda del Mulhacen, a 2500 metros de altitud.




Bonita panoramica del Pico del Veleta.




Llegamos al refugio, uno de los mas bonitos y mejor equipado de Sierra Nevada, con dos plantas y 87 plazas de capacidad. Abierto todo el año




En el interior del refugio nos podemos refrescar un poquito para poder continuar.



En la puerta del refugio nos esperaba nuestro amigo Bernardo que nos saluda efusibamente.






Dejamos el refugio y el Pico del Veleta a nuestras espaldas.





Detras de Antonio podemos ver el Mulhacen.




Pequeño montículo de rocas que nos invita a disparar la última foto del refugio bajo nuestros pies.





Nuestras amigas salen a nuestro encuentro para saludarnos y darnos ánimo para continuar el descenso.







Echamos un vistazo atras a la llegada al pueblo de Capileira.







Llegamos al pueblo al atardecer, un poco cansados, pero ha merecido la pena.


miércoles, 20 de febrero de 2008

Paseo al Mulhacen desde la Hoya de la Mora

Antiguo observatorio

Nuestra Virgen de las Nieves y el Veleta de fondo

Bonita vista del Veleta

Observatorio de Sierra Nevada
Avistamos el Gigante


Un pequeño descansito para poder seguir


Seguimos viendo esas maravillosas vistas del Veleta

Hoya de la Mora vista desde la Virgen de las Nieves
con los Peñones de San Francisco a su espalda


Los "Pasoslargos "celebrando la llegada


Una subida un poco durilla




Aqui se pueden ver alguna de las venas de subida al Mulhacen

Laguna de La Caldera

Edificaciones en la cumbre del Mulhacen




Esta es la Laguna de las Yeguas

Como decía Machado “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Se podría decir que “los pasos largos” han hecho ya muchísimos caminos. Un día detrás de otro, un paso tras otro, cuanto más cansados, más esperanzados. Tras una travesía agotadora, la espera hasta la próxima se torna aburrida, deseando volver a ver esos paisajes llenos de encanto lunar, esos lugares casi inexplorados que liberaban el cuerpo y el alma, llenar los pulmones de aire puro, ese aire que los urbanitas nunca disfrutarían. ¡No saben lo que se están perdiendo!

Una pequeña broma, algún chascarrillo, fruto de una relación de amistad sincera, son los que hacen, junto con el ritmo de las pisadas incansables, que el día sea, además de único, muy agradable. Antes de que su cámara nos enseñase las maravillosas cumbres de la sierra, la cordillera vista desde dentro, desde el propio corazón de Sierra Nevada, nunca pensé que tan gratos paisajes se encontraran escondidos en, lo que desde abajo, parece un mamotreto, helado en invierno, y árido en verano, donde, eso sí, brilla incasable día a día aquel objeto circular gigante, el observatorio, que desde su posición privilegiada disfruta, de noche de las estrellas granadinas, y de día del trasiego de la ciudad a los pies de la sierra.

Siempre con alguna sorpresa, aquéllos picos nunca se muestran iguales. Arriba el cielo, imponente, azul, que varía de matiz si está despejado, si está nublado, si amanece o si se acerca el ocaso. Una ladera, que, solo para entendidos, difiere mucho de sus vecinas, riachuelos recién nacidos, flores autóctonas, construcciones antiguas que siguen en pie, incansables, para velar por el senderista cansado, por aquel valiente que anduvo durante horas para descubrir, de verdad, la belleza de la montaña.

Manuel RH